Tabaco

El tabaco estrecha las arterias, aumenta la presión arterial y espesa la sangre haciéndola más propensa a la creación de coágulos, y por tanto se crean las circunstancias perfectas para que se produzca un paro cardíaco. El tabaco es el causante del 50% de las enfermedades cardiovasculares que se registran a nivel europeo. Sólo en España, cada año mueren más de 50.000 personas debido al consumo de nicotina.

Colesterol

Colesterol El colesterol es una sustancia grasa que existe de forma natural en todas las células de nuestro cuerpo. Sin embargo, hay un tipo de colesterol –el que se conoce como malo o de baja densidad– que, en exceso, puede adherirse a las paredes de las arterias, estrechándolas e incluso obstruyéndolas. Estudios científicos demuestran que niveles altos de colesterol en la sangre pueden elevar el riesgo de enfermedades cardíacas.

Obesidad

La obesidad, entendida como el exceso de grasa en el cuerpo, es un factor de riesgo importante para enfermedades cardíacas. Aunque la herencia juega un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad, también influye la ingesta calórica excesiva y la falta de actividad física. La peligrosidad de la obesidad radica en que está asociada a la aparición de otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, el colesterol y la diabetes.

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EL TABACO PUEDE PROVOCAR ANGINA DE PECHO, INFARTO DE MIOCARDIO, MUERTE SÚBITA E ICTUS

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una elevación de los niveles de presión arterial. Supone un riesgo para el corazón, ya que éste responde a la resistencia que ofrecen las arterias. El sobreesfuerzo viene acompañado de un aumento del riego sanguíneo que puede provocar insuficiencia coronaria, angina de pecho y arritmias.

Para saber si tienes la presión arterial alta, lo que debes hacer es someterte de forma regular al chequeo con tensiómetro y análisis de sangre que compruebe tus niveles de colesterol y glucemia.

Sedentarismo

Sedentarismo La falta de ejercicio o actividad física es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular. Y no sólo eso: el sedentarismo está vinculado a otros factores de riesgo cardiovascular como el colesterol, la hipertensión, la obesidad y la diabetes. Dicho de otra forma, el ejercicio físico fortalece el músculo cardíaco, hace más flexibles las arterias y, aunque se practique de forma moderada, eleva la esperanza de vida.

Diabetes

La diabetes es una enfermedad producida por la baja fabricación de insulina o la resistencia que ofrece el organismo a la insulina.

Esto derivará en un aumento de los niveles de glucosa en sangre, y de ahí que la diabetes se considere un enemigo cardiovascular: este incremento de glucosa, llamado hiperglucemia, daña progresivamente los vasos sanguíneos, lo que eleva el riesgo de padecer enfermedades como angina de pecho, infarto agudo de miocardio, y muerte súbita.

Estrés

Que el estrés tiene graves consecuencias para tu organismo no es un mito. Así que mejor que revises cómo vives. Si crees que estás sometida a estrés, haz algo para remediarlo, porque provoca reacciones psicosomáticas y trastornos psicológicos que en ocasiones pueden ser graves. La cantidad y la calidad de horas de sueño también puede afectar a los niveles de estrés.

Además, se ha demostrado que existe una relación directa entre el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y padecer estrés emocional.